Las excusas más usadas tras perder un partido de pádel son seis: el compañero, la pista, las pelotas, la pala, el entorno y el físico. Todas tienen algo en común: nos libran, al menos de cara, de la responsabilidad de la derrota. En esta guía te las desmontamos una a una, con su «realidad» y su antídoto.
El pádel, como también ocurre con el tenis, es un deporte donde nuestro estado de ánimo y mentalidad influye enormemente en el juego. Los aficionados al pádel somos competitivos por naturaleza y no nos gusta perder ni al parchís. Pero, desgraciadamente, en muy pocas ocasiones se puede ganar el partido 🙂 y acabamos recurriendo a las típicas excusas del mal perdedor.
El ránking del mal perdedor: las 6 excusas más usadas
Estas son las excusas que más se repiten en los vestuarios y zonas sociales de los clubes, ordenadas por «nivel de credibilidad» (de menos a más convincente, para alegría de todos):
| Puesto | Excusa | Credibilidad |
| 1º | El compañero | ⭐⭐ |
| 2º | El físico | ⭐⭐ |
| 3º | La pista | ⭐⭐⭐ |
| 4º | Las pelotas | ⭐⭐⭐ |
| 5º | La pala | ⭐⭐⭐⭐ |
| 6º | El entorno | ⭐⭐⭐⭐ |
1. El compañero: la excusa eterna
La excusa: «mi compañero no ha tenido un buen día», «me quitaba todos los tiros», «no subía a la red»…
La realidad: nuestro compañero es el presunto culpable más habitual cuando perdemos, da igual que haya estado más o menos acertado. Todos podemos tener un mal día, y es un error feo gesticular y soltar comentarios negativos cuando falla.
El antídoto: contrólate. Antes de señalar, pregunta cómo se siente tu pareja; la complicidad gana más partidos que el reproche.
2. El físico: la excusa del ritmo perdido
La excusa: «falta de ritmo», «no he conseguido entrar en el partido», «el calentamiento ha sido insuficiente»…
La realidad: puede que lleves un tiempo de inactividad, pero esa es precisamente la mejor razón para jugar más, no para perder antes de empezar.
El antídoto: recupera la regularidad y trabaja tu condición física. Cada vez que tengas oportunidad, salta a la pista.
3. La pista: el escenario tiene la culpa
La excusa: «la pista no está en condiciones», «yo soy más de muro que de cristal», «falta iluminación», «la altura del techo limita mis globos», «hay poca arena», «los focos me deslumbran»…
La realidad: la pista y su estado son los mismos para los cuatro jugadores. Si te incomoda, la culpa no es del cristal.
El antídoto: adapta tu juego. Conocer las características de la pista te ayuda a sacar partido de cualquier superficie.
4. Las pelotas: culpables solo cuando perdemos
La excusa: «las bolas no botan», «están nuevas y botan demasiado», «no son mi marca de referencia»…
La realidad: cuando ganamos, las pelotas son las mejores, nuestras preferidas; solo cambian de opinión cuando el partido se pone cuesta arriba. Son las mismas que al inicio del partido.
El antídoto: si no te gustaban, pon tus pelotas en juego. Y para que duren más, cuídalas con un presurizador.
5. La pala: la fiel compañera traidora
La excusa: «la pala es nueva», «con esta pala es imposible controlar», «le falta potencia»…
La realidad: la extensión de nuestro brazo puede convertirse en nuestro peor enemigo, pero recuerda que es tu pala y que tú la elegiste. Como excusa te vale durante un par de partidos, hasta que te acostumbras.
El antídoto: sé consecuente y elige con cabeza. Si toca cambiar, aprende cuándo hacerlo en nuestra guía sobre cuándo cambiar de pala de pádel.
6. El entorno: el comodín perfecto
La excusa: «me refleja el sol», «con este viento no se puede jugar»…
La realidad: al igual que con la pista, las condiciones ambientales son las mismas para todos los jugadores del partido y afectan a todos por igual.
El antídoto: adáptate. El que mejor se ajusta a las condiciones suele llevarse el partido.
¿Qué tipo de perdedor eres?
Identifica tu perfil con este mini-test:
- El «ingeniero de la pista»: si tu primera frase tras perder es «la arena, los focos, el techo…», tu gran desafío es aceptar que el escenario es igual para todos.
- El «especialista en la pareja»: si siempre empiezas por «mi compañero…», practica el apoyo mutuo y verás cuántos partidos se ganan en el vestuario.
- El «víctima del material»: si la culpa es de la pala o las bolas, recuerda que el material lo eliges tú y que la constancia rinde más que el cambio de marca.
Conclusión
Ahora que ya conoces las excusas más frecuentes tras perder y la forma de afrontarlas, es hora de ser honestos con nosotros mismos, con nuestro compañero y con los rivales, y reconocer la derrota cuando llega. Nos guste o no, en ocasiones nos toca perder, pero lo que no podemos dejar de hacer es disfrutar del pádel.